La energía solar fotovoltaica se plantea como una solución para la reducción de emisiones de CO2, cada kilovatio de energía solar generada deja de emitir 0,311 Kg de CO2 en la atmosfera.

Por este motivo en Alcubilla, continuando con nuestra permanente preocupación por el medioambiente, hemos considerado que podemos ayudar de esta forma a minimizar las emisiones de CO2 a la atmosfera y nos hemos planteado la colocación de un sistema de paneles fotovoltaicos en la cubierta de nuestra nave de bodega.

Se trata del sistema de esas características de mayor tamaño que hay en toda la comarca y esperamos gracias a él disminuir las emisiones de CO2 en hasta un 25%, que supone unas 44 Tm las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Es decir, vamos a disminuir nuestra huella de carbono el equivalente a 53.000 Kwh/año.

Con esta instalación ALCUBILLA va a producir mediante energías renovables aproximadamente el 25% de la energía que consume contribuyendo a seguir reduciendo la huella de carbono de nuestros productos tal y como nos comprometimos al utilizar el logo “CO2 verificado”.

La base de todo está en el Sol, que como fuente importante de la vida y lider de las demás fuentes de energía que el hombre ha utilizado desde los orígenes de la humanidad, es capaz por sí mismo de cubrir todas nuestras principales necesidades si somos capaces de aprovechar de forma eficiente los rayos de luz que está en todo momento derramando sobre nuestro planeta. El Sol no ha dejado de brillar sobre nuestras cabezas desde hace alrededor de 5.000 millones de años y se piensa que todavía no ha alcanzado ni a la mitad de su vida útil.

Durante tan sólo un año, el Sol proyectará sobre la superficie terrestre 4.000 veces más energía de la que el ser humano va a llegar consumir. España y la península Ibérica en general, se ve mayormente favorecida respecto al resto de países de Europa por su privilegiada situación geográfica y climatología a lo largo del año, ya que sobre cada metro cuadrado de suelo en España inciden anualmente unos 1.500 KW/h de energía, una cifra perfectamente comparable con la de muchos países de América Central y América del Sur. Esta energía recibida puede aprovecharse directamente, o bien convertirse en otras formas útiles de energía, como la electricidad, mediante el uso de placas solares.